Sueños raros.
Nunca he sido de soñar mucho. O al menos no recuerdo lo que sueño, por lo menos no muy seguido. Cuando lo hago, o bien son cosas bastante impresionantes o auténticamente horribles. O simplemente muy raras. Anoche tuve uno de esos sueños. Estaba en un sitio en el que no he estado en años, dentro de un dormitorio ordenando algunas cosas y de pronto entraron por la puerta tres perros pequeños, no más grandes que un bull terrier (bastante parecidos a esos bichos), de patas cortas, y saltaron sobre mí. Lo raro no es que hayan estado perfectamente coordinados a la hora de saltar para caerme encima y morder en forma organizada. Tampoco el que, una vez haya tenido a las tres alimañas colgando del brazo, haya estado más preocupado de conseguir que me soltaran que del hecho de que me estuvieran mordiendo. Me parece que ni siquiera pesaban. Ni siquiera me sorprende que el que hayan entrado en la habitación pateando la puerta exactamente como lo habría hecho un equipo SWAT. Lo que de verdad me descoloca es que eran ninjas. Sí, perros ninja. Eso no tiene sentido.
