Chago's Corner

Francamente, no se me ocurre una descripción adecuada. ¿Y a ustedes?

Nombre: Unknown

miércoles, julio 01, 2009

Falla en la comunicación.

Par de semanas atrás...
Amanece. El sol brilla, sus rayos arrojan destellos multicolores sobre el rocío en las hojas y el pasto. Huele a hierba mojada, trinan las aves; gloria del amanecer. La luz vuelve a derrotar a las tinieblas, la vida es buena y comienza un nuevo ciclo.
Por otro lado:
Suena el despertador, interrumpiendo mis escasas horas de sueño. Me incorporo como puedo (no voy a faltar a la verdad diciendo que me levanto de un salto; más bien, me dejo caer) y me dirijo hacia el aparato infernal, invento de algún monstruo que claramente odiaba a la humanidad y era enemigo jurado del Señor y sus hijos, y lo apago con rapidez. Es, tal vez, el único movimiento rápido del que soy capaz antes de ducharme. Me pongo mi roída bata (todos tenemos esa prenda de ropa a la que guardamos cariño y no hemos cambiado en años, muchas veces extendiendo su vida mucho más allá de lo que en realidad podría llamarse “vida útil”) y avanzo tambaleante a encender el calefón, con la misma determinación de aquél que sabe que debe sacrificar la vida por una gran causa, pero que daría lo que fuera porque el destinado a ello fuera cualquiera menos él.
Minutos más tarde (muchos, muchos minutos) estoy duchado, vestido, tal vez desayunado – rara vez recuerdo si he desayunado o no un fin de semana – y voy caminando hacia el terminal de buses. Es sábado y me toca ir a visitar a mi polola a Stgo. Durante el camino al terminal llevo cuenta del IMPC
[1] sólo para horrorizarme. Felizmente hoy no es tan alto como otras veces. Puedo escoger entre creer que se debe a que hay más personas trabajando, o que el frío, el hambre y el sistema de salud pública han dado cuenta de algunos de los habituales del centro. Elijo lo primero (contrario a lo que todo el mundo pueda pensar, a veces soy un optimista, pero lo disimulo muy bien).
Llego en una pieza al terminal. He conseguido sobrevivir a todos los increíbles peligros que ello implica, como cruzar la calle y caminar en espacios transitados por otros seres humanos, todos ellos amenazas potenciales (existen la necesidad, madre de todas las herejías; la demencia, madre de muchas puñaladas aleatorias; y la aleatoriedad, que hace que un sujeto indeterminado haga combustión espontánea, corra hacia ti, te pegue fuego y luego salte de un puente) y tras la compra del pasaje puedo por fin emprender el largo camino a casa de mi polola. De todos los asientos disponibles, he escogido el tres, que da directamente a la ventana frontal del bus, pues hoy tengo ganas de ir viendo el paisaje. El día es soleado, el cielo está despejado, ha llovido el día anterior, todo reboza verde.
Enfilo a los andenes, encuentro el bus, subo. Hay una pequeña mujer sentada en mi asiento. Ha de tener unos sesenta y algunos años. Parece percatarse de que la observo y me dirige una mirada. Le sonrío
[2].
- Buenos días.
- Éste es mi asiento.
- Me temo que no sea así. Mire, éste es el asiento 3, pasillo, se lee aquí arriba del asiento -
- Yo pedí éste asiento cuando compré el pasaje.
- Ha de haber sido un error del vendedor señora. Por favor, lea aquí, indica claramente que el tres es pasillo -
- Vamos a ver.
La mujer comienza se pone en pié y empieza a descender del bus. Tres o cuatro veces le pido que espere un momento, pero no me escucha. Porque no quiere, está más que claro que no tiene problema alguno de audición. Me digo en voz alta “fantástico”. No me sorprenden la burla y el fastidio en mi voz, pues dados mis ocasionales dotes de vidente
[3] sé cómo se van a dar las cosas. Tomo asiento en donde me corresponde, abro un libro y comienzo a leer.
Al cabo de pocas páginas veo pasar algo a mi lado y escucho “Felicitaciones joven”. Volteo. Es la mujer del asiento. Se ha sentado en el asiento 1. Se sabe derrotada, pero no está dispuesta a perder sin antes hacerme pasar un mal rato. Y esto es estúpido, pues si en lugar de haberse puesto en pié me hubiese escuchado cuando iba a decirle “no es necesario que baje a comprobar nada, puede sentarse ahí” nada de esto estaría pasando. Pero esta mujer pretende molestarme y hacerme pasar un mal rato por un error de suyo y por sus problemas de actitud, no los míos, y es sabido de todos que no soy dado a dejar pasar esas cosas con la misma facilidad que ignoro, digamos, una patada en la cara
[4].
- ¿Por qué me felicita?
- Porque logró lo que quería, me sacó del asiento.
Ah. Para allá vamos. Que fastidio.
- Pero su tono es absolutamente sarcástico. Si va a felicitarme, felicíteme en serio, de otro modo no tiene sentido.
Vuelvo a mi lectura.
- Me sacó de mi asiento.
- Mi distinguida señora, nada estaba más lejos de -
- Un caballero me habría cedido el asiento.
Como el lector puede observar, la mujer me interrumpe constantemente. Y yo, Señor de los Tontos, llamándola distinguida señora. A lo que conduce la cortesía
[5].
- Señora, yo iba a... -
- He viajado todos los fines de semana en ese asiento por años y usted llega y me saca de mi asiento, siendo que he viajado por años en ese asiento -
- ... no quiso escucharme.
- No tengo por qué escucharle porque – mentiría si dijera que comprendí lo que vino después de eso, pues era preciso interrumpir. En este tipo de conversaciones, es imperativo identificar el punto en que uno debe interrumpir. No hacerlo puede traer consecuencias horribles e irreparables, como que la otra persona se sienta a sus anchas para hablar sin parar hasta el fin de los tiempos.
- ¿No le interesa escucharme?
- No me interesa escucharlo -
- Entonces no tenemos nada de qué hablar. Iba a cederle el asiento, pero se fue sin querer escucharme, y ahora que bien pude habérselo cedido de buena gana, ha preferido molestarme que escucharme. Déjeme en paz, no tenemos nada de que hablar.
Vuelvo a mi lectura, con mi mejor cara de “no me hable”. Funciona, pues la mujer me deja en paz, pero voy molesto más de la mitad del camino pues efectivamente pasé un muy mal rato, absolutamente gratuito.
Hay quienes sostienen que la comprensión siempre es posible. Se equivocan. No hay cómo diablos darse a entender con una pared.
Por supuesto, pude haberme sentado en otro asiento al momento en que la mujer bajó del bus, pero me habría incordiado de todos modos. No habría servido de nada. Y admito que en el minuto no se me ocurrió.
¿Se justifica siempre transar, aunque uno tenga la razón? ¿O está bien defender la propia postura, pese a las consecuencias que ello pueda acarrear? Por otro lado, ¿frente a quiénes se puede transar?
[1] Índice de mendicidad por cuadra.
[2] Con la sonrisa amable, esa que uso tarde, mal y nunca. No con la hecha íntegramente de dientes.
[3] Léase: tratar con idiotas en forma reiterada me ha enseñado a predecir el desenlace de éste tipo de situaciones.
[4] ¡Hola Daniel!
[5] Según Amrose Bierce, la forma más aceptada de hipocresía.

Escribiendo otra vez... y para variar, indignado.

http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2009/07/01/sexualidad-y-anticoncepcion-co.asp

Debo confesar que no me convence del todo que el referido fármaco no se abortivo. En virtud de lo mismo, bajo un criterio personal y en lo absoluto un concepto científico es que no estoy de acuerdo con su uso, no obstante lo cual reconozco que existen ciertas situaciones de emergencia bajo las cuales estoy dispuesto a ceder en mi postura (nadie debería verse forzado a dar a luz un hijo-hermano, por ejemplo).

Jurídicamente hablando, al existir la posibilidad de que sea abortivo, soy de la firme creencia que su distribución debería estar prohibida, tanto a nivel de repartición gratuita como de adquisición particular.

Sin embargo, no es ese el tema que me interesa en ésta discusión. Lo que verdaderamente me fascina es que sigan (¿sigamos?) enfrascados en una discusión absolutamente estéril, a saber, el si el sexo es o no inmoral, lo que depende de quien se esté pronunciando en el minuto. Es un auténtico absurdo.

Para los católicos más recalcitrantes (bueno, ampliemos el término a cristianos en general) el sexo desvinculado de la reproducción es una práctica inmoral. Vaya uno a saber por qué. Favorece la promiscuidad, dicen. La verdad es que no es así. El sexo será un fin en sí mismo únicamente para los promiscuos. Quienes por cierto, desde su punto de vista, no están haciendo nada malo. En la medida que una persona comparte su cuerpo con otra en forma responsable (y desinteresada, no estamos hablando de remuneraciones por servicios), ¿puede tachársele de promiscuo? No estamos hablando de niños de 13 o 14 años, estamos hablando de gente adulta. Ciertamente, existe un alarmante número de casos de embarazo adolescente. En dichos casos podríamos hablar de promiscuidad, entendido el vocablo bajo la primera acepción. Estos niños no saben lo que están haciendo, luego no pueden ser responsables. Si no se les educa adecuadamente - si no se les informa, si no se les enseña de procesos reproductivos, de anticoncepción - no podrá siquiera pretenderse que sean responsables en materia sexual. Mundo en el que ciertamente ingresarán más tarde o más temprano. Ojalá fuera más tarde que temprano, por un tema de responsabilidad y madurez. Pero de ahí a exigir la absoluta abstinencia salvo con fines reproductivoshay un mundo de distancia y es simplemente un absurdo, por cuanto es una pretención que se divorcia completamente de la realidad. ¿Por qué la fe ciega? ¿Por qué les cuesta tanto a los creyentes recalcitrantes vivir con los pies en la tierra? Pero por sobre todo, ¿por qué demonios se meten en lo que hacen los demás y se sienten con el derecho de ir por ahí juzgando y diciendo "ésto está bien, ésto está mal, tú te vas al cielo, tú ardes el resto de la eternidad en donde sea que vayan a dar los de tu calaña?".

Me deja sin aliento ver gente que no duda ni razona. Es el mayor desperdicio de inteligencia que pueda haber. Está muy bien tener convicciones, pero está aún mejor ser capaz de dudar de ellas. Está muy bien tener creencias férreas, pero es todavía mejor ser capaz de mantenerlas tras contrastarlas con la realidad y aprender a vivir con el contraste en lugar de intentar remodelar la realidad para que se adapte a las propias creencias.

La realidad es la siguiente: las personas seguirán teniendo relaciones sexuales sin fines reproductivos, y eso no es inherentemente malo. El impulso sexual en el ser humano NO es exclusivo del periodo en que las mujeres se encuentran en la etapa fértil de nuestro ciclo reproductivo. Luego, el acto sexual no puede tener un mero fin reproductivo. Una relación de pareja sin una vida sexual se deteriora rápidamente. Cualquiera que haya visto a una pareja pasar por una situación así lo sabe. Más lo saben aquellos que lo hayan vivido. ¿Y pretenden que el acto sexual se produzca únicamente con fines reproductivos? Luego, si una pareja lleva 30 años de matrimonio, deberá tener, no sé, 15 o 20 hijos, asumiendo que tengan relaciones una vez al año? Y notemos que no todas ellas acabarían en embarazo. Es simplemente ridículo.

Lo que de verdad, de verdad me exaspera sobre éstas discusiones es la absoluta falta de transparencia de parte de los religiosos y los llamados hombres de fe. Un parroco indeterminado va por ahí abusando de niños y la Iglesia guarda el más profundo silencio, lo niega y si la evidencia y el escándalo llegan a imposibilitar hacer la vista gorda, dejan de prestar atención al asunto.

Pero vaya Juan Pérez a intentar vivir su vida tranquilo como él estime conveniente, pobre de él, que la venganza del Señor caerá sobre su casa (sí, ese mismo dios rencoroso y vengativo que, desde el nuevo testamento, es piadoso, dado a perdonar y hecho de amor). Me parece que no resiste mayor análisis.

Y la hipocresía. O, la hipocresía. En mi experiencia personal, 9 de cada 10 personas que van a misa todos los domingos viven su vida a su pinta, se llenan la boca con que son cristianos ortodoxos y sin embargo van por ahí haciendo lo que les viene en gana. Pero vaya uno a decirles que lo que están haciendo es contrario a las disposiciones de la biblia/torá/corán. Encontrarán cualquier argumento para validarse, por más absurdo que sea y en último de los casos, se escudarán en que son imperfectos y aquí no ha pasado nada. Es trágico y cómico a la vez, si uno tiene un sentido del humor lo suficientemente oscuro para poder apreciar ese tipo de situaciones y reírse de ellas. La gente da para todo. Y por lo mismo, es fascinante.

Pero en síntesis, por favor, lo siguiente:

1.- Vivimos en un Estado laico. Sres. Iglesia de Turno, métanse en sus propios asuntos y absténganse de pronunciarse sobre materias de discusión políticas, salvo a sus propios fieles. Me parece de muy, muy mal gusto que hagan llamados a las autoridades para que se pronuncien de acuerdo a sus propios criterios, dado que es una forma de coerción (porque no faltará el político superticioso que, creyendo que la mejor opción es A votará B, porque la Santa Madre lo mandará a arder hasta el fin de los tiempos si llega a votar de otra forma).

2.- Basta de imponer creencias y juzgar al prójimo. Cada persona tiene derecho a creer lo que se le venga en gana y vivir en consecuencia, toda vez que ello no devenga en una conducta ilícita. Luego, nada de tirarle piedras a los curas ni sus fieles por sus ideas, y éstos a su vez nada de mandar a la gente al infierno por no compartir las directrices que haya impartido un Dios en que no creen. O en el que creen, simplemente que no de la misma forma, y la verdad es que están tan en lo cierto como el más erudito teólogo, pues nada, NADA sabemos de Dios alguno a ciencia cierta. Y estoy partiendo del postulado de que existe un Dios, cosa que podría perfectamente no ser así (y ésta es la parte en que los párpados de los cruzados y predicadores empiezan a tiritar).

3.- Ante la posibilidad de que la condenada PDD sea abortiva, debe prohibirse su distribución. Punto. Una vez que se haya demostrado, si acaso llega a demostrarse, que no sea abortiva, entonces podrá circular libremente, y si el gobierno de turno quiere salir a repartirla a las calles en camiones, allá ellos. Será asunto de quien quiera consumirla, y allá ellos.

4.- Educación, educación, educación. "El sexo es malo, hágalo sólo para tener hijos" es una estupidez de porte de la cordillera (de Los Andes). "El sexo sin protección puede acarrear horribles consecuencias en la forma de enfermedades de transmisión sexual - acompañamos esta línea con fotos capaces de traumar a un médico forense - además de producir embarazos, con lo que traerás al mundo hijos que NO puedes mantener dado que no trabajas aún, etc." eso es un comienzo. Y sólo un comienzo. Hay mucho que hacer en esa área.

5.- Si usted en su condenada vida ha tenido una pareja, no venga a enseñarle al de al lado como llevar sus relaciones de pareja ni qué hacer o no hacer en ellas. Sabe más que usted. En serio. No me interesa lo que haya leído en su manual de 50.000 páginas. No me interesa lo que diga la "Guía para dirigir la vida de los demás", ni lo que rece el "Do & Do Not". ¿Es usted diseñador de cohetes? ¿No? Entonces no va a ir a decirle al científico de cohetes que ese inyector de combustible de ahí está mal puesto, que la presión en X no es la correcta y que el material escogido para Y no resistirá la temperatura al volver a ingresar a la atmósfera. ¿Verdad? Entonces, ¿por qué diablos le dice a Juan Pérez que ésto o eso está mal? Está tan falto de preparación para ello como lo está para pronunciarse en diseño de cohetes.

Estoy convencido de que se me quedan varias cosas en el tintero, pero por ésta vez es todo cuanto tengo ánimo de escribir.