Chago's Corner
Francamente, no se me ocurre una descripción adecuada. ¿Y a ustedes?
lunes, diciembre 19, 2005
viernes, diciembre 16, 2005
A mis queridos lectores.
Mil gracias por su apoyo al blog. En serio, esto no sería lo que es sin su incondicional apoyo. Mil y un gracias por sus caudales de posts, nada se compara al feedback.
Son unos miserables y, dicho sin tapujo, los odio. Posteen.
Atentamente
Santiago.
jueves, diciembre 15, 2005
Buenos vecinos.
A lo largo de mi vida, creo que jamás he tenido serios problemas con mis vecinos. Nunca he peleado con ellos, jamás hemos tenido roce en la convivencia diaria, y han sido por demás gente tranquila con la que no resulta especialmente difícil convivir, lo cual es siempre grato.
Dicha situación, como aparentemente todo lo bueno y rescatable en esta vida, no podía durar indefinidamente.
Hace alrededor de unos dos años, a algunos geniecillos de mi edificio se les ocurrió la brillante idea de arrendar sus departamentos a estudiantes. ¡Estudiantes, por Dios santo! Yo soy estudiante, muchos de ustedes, lectores, también lo son, y si bien me rodeo de gente medianamente centrada, todos sabemos como es el estudiante promedio. Y ciertamente es este sujeto genérico indeterminado quien llega y arrienda, no aquellos que constituirían la excepción, notable por su ausencia, que da lugar al denominado “buen vecino”. No. Son la clase de idiotas que hacen fiestas escandalosas llenas de ebrios hasta altas horas de la madrugada, importándoles un carajo la comodidad de sus vecinos. ¿Les suena? ¿Calza con la descripción de alguno de ustedes? Si resulta ser así, sabed, amigos míos, que por mucho que los quiera no los soportaría como vecinos. Pero me estoy desviando del tema.
Anoche, uno de estos mocosos, pues difícilmente ha de tener más de 20 o 21 años y la actitud es ciertamente de niño de 15, no halló nada mejor que llegar con la tropa de amigos, ebrio como él solo, a eso de las 4:20am. Sabed, señores, que es raro que me acueste antes de esa hora, mas había decidido hacerlo pues hoy debía comenzar a funcionar temprano. Sabed, además, que para esa hora, por anómalo e inverosímil que resulte, yo dormía. Y este estúpido animal ha llegado gritando a viva voz, junto a un grupo de amigos, todos en condiciones lamentables. Quizá lo que resultase más triste eran dos féminas, pues no me referiré a ellas como señoritas, que entre estridentes carcajadas alegaban que “son cuatro pisos, no puedo”. Háganse una idea de cómo estaban.
Ciertamente, estar ebrio, si calza con tu estilo de vida, no tiene nada de malo. Ahora, hacer escándalo a las 4:20 de la mañana y despertarme, esa es otra historia. Veamos qué es lo que me lleva a definir a este mocoso como un estúpido animal, descalificativo que reservo únicamente para aquellos lo suficientemente indignos de su calidad de persona como para resultar dignos de semejante definición.
1.- El condominio está repleto de gente de avanzada edad.
2.- Hay por lo menos una persona víctima de un derrame cerebral que padece serias complicaciones motrices producto del mismo.
3.- Los más de los residentes son gente de trabajo, que se levanta temprano a trabajar. Trabaja, por lo que se cansa, ergo precisa descansar.
4.- Más de una familia tiene hijos pequeños, y como muestra un botón: mi sobrina de menos de dos años.
Y esta forma de vida inferior llega haciendo escándalo. Ahora, no contento con haberse puesto a hacer ruido en el patio, el tipo tiene, forzosamente, que dar una fiesta en su casa, que empieza a las 4:30am. Es en momentos así en que digo, “Santiago, has errado el camino. Lo tuyo no es el derecho, debiste haber sido sniper.” Pero bueno, ya estoy metido en esto. Quizá algún día de verdad me haga sniper.
4:35am y yo ya estoy vestido y saludando al oficial de turno en la comisaría. No para presentar mi situación, no. Yo voy a hacerme acompañar de un carabinero para que vaya y les pase un parte. No lo pedí por favor, lo exigí. Y cuando uno pide las cosas adecuadamente, carabineros tiene el buen hábito de cooperar. A los cinco minutos, el parte ya estaba emitido, y yo estaba ligeramente menos enojado. Aunque el ruido no paró sino hasta más o menos una hora después. De cualquier modo, no pude conciliar el sueño hasta alrededor de las 7am.
Hoy, como dije con anterioridad, tenía que comenzar a funcionar desde temprano. Dado que no soy especialmente mal cristiano, decidí esperar hasta una hora razonable para salir cuatro pisos de mi camino e ir a darle los buenos días a mi vecino. 9:45am y toco a su puerta. Tarda algo así como dos minutos en abrir. No se quitó la ropa para dormir, y está hecho un desastre. Sus ojos están inyectados en sangre, despide un ligero aroma a alcohol.
“Buenos días, mi nombre es Santiago Sáez, soy tu vecino y espero una disculpa de tu parte. Anoche me despertaste a las 4:20am y me desvelé hasta las siete. Despertaste además a mi hermano, que está enfermo. Podrías también haber despertado a mi sobrina, que tiene algo más de un año y medio, o a mi madre, que se saca la cresta trabajando y tiene como mínimo derecho a descansar tranquila. No sé dónde creciste, pero aquí llegar a las cuatro y media de la mañana, haciendo escándalo y a hacer escándalo, es una falta de respeto.”
El estúpido animal vaciló unos segundos, su maltratado cerebro intentando articular respuesta.
“Anoche vino un carabinero. Según el reglamento primero tiene que venir el conserje. Me pasaron un parte.” Sospecho que tal vez, sólo tal vez, pensó que eso podría tener algún efecto en mí distinto de hacerme sentir algo más satisfecho. Se equivocó.
“Me parece de lo más adecuado. Esas no son horas de hacer escándalo, y esta no es la primera vez. De hecho, todos aquí estamos hartos de ti, lo único que me diferencia de los demás es que soy el único que va a venir a decírtelo en la cara. Ahora, si tienes alguna queja al respecto, puedes hablarlo en la próxima reunión. Hasta luego, que tengas un buen día.”
No articuló respuesta. Probablemente no sea capaz de ello, menos en ese deplorable estado. Probablemente reincida. Ahí estaré, para que le crucen otro parte. Y otro. Y otro. Y así, hasta que sus padres decidan venirse a vivir con él pues no está calificado para vivir solo, le compren una casa lejos de aquí, o simplemente alguien con menos modales que yo decida ponerle fin a la situación deshaciéndose del sujeto.
Recordad, señores. Los malos vecinos están ahí, siempre prestos a hacerles la vida un poco más amarga. Recordad también, señores, que siempre hay un vecino aún peor. Ese soy yo.
viernes, diciembre 02, 2005
Y yo me jactaba de vivir en un barrio decente.
He vivido en el centro de Viña del Mar toda mi vida. En todo lo que es el sector poniente de plan de Viña, nunca he tenido problemas de delincuencia, no he visto que maten a nadie cerca de mi, ni secuestros, ni ataques terroristas… ni siquiera agresiones verbales significativas.
Uno de los pocos puntos a los que podría haber hecho referencia para quejarme es el excesivo comercio sexual ambulante que uno encuentra a lo largo de avenida Libertad, calle uno poniente entre dos y nueve norte, etc. Tengo el hábito de caminar de noche, y sería considerablemente más grato de no estar presentes las/los trabajadoras sexuales deambulando por ahí. No es que me resulten especialmente ofensivos, ni que sea la clase de persona que sale a apalearlos simplemente porque están ahí. Simplemente resulta incómodo ir paseando tranquilamente, haciéndote cargo de tus propios asuntos, sumido en tus pensamientos, y que una voz varonil te devuelva a la realidad con salidas del corte de “hola…” o “estay tan solo, ¿no quieres compañía?”.
No dudo que alguien menos tolerante les respondería con poca cortesía, digamos, con un palazo en la cabeza o una patada en la cara. Yo me limito a mirarlos lo suficientemente feo como para que entiendan que molestar es mala idea.
Estos sujetos, más la ocasional mujer, lo cual siempre es cuestionable, han estado ahí desde que tengo memoria. Lo sorprendente es precisamente eso, que siguen ahí. Lo que significa que, pese a ser claramente hombres que visten como grotescas parodias de una de las creaciones más bellas del señor, tienen clientela. Uno podría pensar que estos clientes son alguna especie de perdedor menesteroso que a falta de una pareja, orgullo y dignidad, recurre a este tipo de servicios. Sin embargo, detengámonos a observar a la clientela.
1.- Todos andan en auto.
2.- Nunca son autos baratos.
3.- La mayoría parece rebasar los 30 años.
4.- Muchos presentan claras señales de estar casados.
Oh, sorpresa. Tenemos gente con familia y buena situación económica que recurre al comercio sexual, y no precisamente a los mejores oferentes.
Y se lo crean o no, esto sigue siendo simplemente el preludio.
Tres noches atrás, me encontraba sentado conversando con un amigo en tres norte esquina uno poniente, a eso de las tres de la mañana, cuando las/los trabajadoras se han retirado, o por lo menos aparecen en menor cuantía por lo que el errar por ahí resulta menos ingrato. Llevábamos ya un buen rato conversando cuando un vehículo pasa frente a nosotros, muy lento, por lo que pensé que tal vez algún idiota podría haberse visto atraído por alguno de los dos, pensando que trabajábamos de gigoló o algo por el estilo. Resulto que el tipo iba acompañado de una mujer, así que nuestras preocupaciones se disiparon, sólo para ser reemplazadas por la sorpresa de mi amigo y un levantamiento de la ceja derecha por mi parte. Resulta que la mujer que iba sentada junto al conductor no halla nada mejor que exhibir su culo por la ventana, aparato sexual inclusive. Sin mediar provocación, por cierto.
Dos días después, esto es, hoy por la madrugada, caminaba por siete norte a la altura de uno oriente, cuando escucho un leve sonido proveniente del estacionamiento de una casa sin rejas, o bien una oficina. Francamente no reparé en ello. El caso es que volví la vista para averiguar de qué se trataba y ver si debía reaccionar ante una amenaza o si simplemente era un gato especialmente grande. Al volver la vista me encontré con una joven cubriéndose el rostro (quiero creer que era una joven, voy a creer que era una joven, y por favor, no pierdan el tiempo tratándome de hacer creer lo contrario), dándole la espalda a un sujeto que espero haya sido su pareja, que la sujetaba por las caderas. Hasta ahí, nada del otro mundo. Lo llamativo de la situación es que la muchacha tenía los pantalones algo más abajo de donde se usan normalmente, digamos, exactamente donde empieza la pierna.
Así pues, en un periodo de tres días, TRES, de los cuales sólo salí dos, me encuentro con un exhibicionista y una pareja apareándose en la vía pública. ¿Cuáles son las probabilidades?
Curioso, por decir lo menos. No tenemos asaltos, homicidios, escándalos, PERO la gente se exhibe por ahí lo mismo que se aparea a vista y paciencia de todos.
Y los hay que se escandalizan por los vendedores ambulantes y los mendigos.
